«Soy un creativo que también ha aprendido a construir empresas»
Adrián Toquero
Adrián Toquero
«Mi forma de mirar el mundo define mi lado creativo y mi manera de liderar»
Llevo muchos años emprendiendo, creando estructuras, imaginando marcas y entendiendo cómo se construye valor en contextos muy distintos. Siempre ha habido algo que se ha repetido en todo lo que he hecho: la necesidad de crear de una forma diferente.
Nunca me ha interesado limitarme a encajar dentro de una categoría existente. Me ha interesado abrir espacios nuevos, construir desde la visión y llevar las ideas hasta un lugar donde tengan identidad, profundidad y sentido propio.
Con el tiempo entendí que esa forma de mirar el mundo no solo definía mi lado creativo, sino también mi manera de liderar, de emprender y de construir proyectos. Hoy todo lo que desarrollo parte de ahí: de una visión que busca unir sensibilidad, estrategia y capacidad real de ejecución.

Quién soy

«Soy alguien que necesita imaginar, construir y llevar las ideas hasta el final»
No me entiendo solo como empresario, ni solo como creativo. Me reconozco en un punto intermedio: el de alguien que necesita imaginar, construir y llevar las ideas hasta el final.
Llevo años creando empresas y desarrollando proyectos muy distintos entre sí, siempre con una intuición clara: cuando la creatividad entra de verdad en la ecuación, no solo cambia la estética de las cosas; cambia también su fondo, su posicionamiento y su capacidad de dejar huella.
Con el tiempo fui entrando en el mundo de los negocios con más profundidad y, más adelante, en el sector inmobiliario, donde desarrollamos numerosas operaciones y aprendí mucho sobre estructura, inversión, ejecución y creación de valor. Pero hubo un momento en el que empecé a sentir que muchas compañías, muchos proyectos y muchas formas de construir respondían siempre a patrones demasiado parecidos.
Ahí fue donde mi manera de crear empezó a cambiar. Dejé de interesarme solo por hacer que las cosas funcionaran y empecé a obsesionarme con construir algo que además tuviera identidad, sensibilidad y una diferencia real. Esa evolución ha definido gran parte de todo lo que he desarrollado después.
Mi visión
«Lo que hago parte de una idea muy simple: la visión tiene que ir por delante»
Todo lo que hago parte de una idea muy simple: la visión tiene que ir por delante. Para mí, la técnica es imprescindible, pero nunca puede ser el punto de partida. Cuando manda la técnica, aparecen los límites. Cuando manda la creatividad, se abre un espacio mucho más amplio para imaginar, explorar y llevar lo posible un paso más allá.
Esa lógica no la aplico solo al diseño o a la creación; también la aplico al negocio. Creo profundamente en la creatividad como una herramienta estratégica real. No como algo decorativo, ni como un gesto estético, sino como una forma de pensar mejor, de diferenciar con más verdad y de construir proyectos con una identidad mucho más fuerte.
Me interesa la creatividad cuando tiene consecuencias. Cuando ordena una visión, cuando da forma a una marca, cuando eleva una experiencia, cuando crea una categoría nueva o cuando transforma la forma en la que una empresa se posiciona en el mundo.
Al final, la creatividad bien sostenida no solo inspira: también ordena, diferencia y construye valor.

Liderazgo creativo

«No se trata solo de hacer cosas bonitas. Se trata de pensar distinto»
Cada vez me interesa más una idea: cómo introducir el liderazgo creativo dentro de las compañías de una manera real.
Durante mucho tiempo, la creatividad se ha entendido como algo complementario, casi accesorio. Yo la veo justo al revés. Creo que, cuando está bien dirigida, tiene un impacto directo en la estrategia, en el posicionamiento, en la construcción de marca, en la diferenciación y en la capacidad de una empresa para abrir caminos que antes no existían.
No se trata solo de hacer cosas bonitas. Se trata de pensar distinto. De ver antes. De construir estructuras con alma. De tomar decisiones con una mirada más amplia y más exigente. De entender que la sensibilidad, cuando está bien acompañada por una estructura sólida, puede convertirse en una enorme ventaja competitiva.
Ese cruce entre visión, intuición, creatividad y construcción empresarial es, probablemente, uno de los lugares donde más me reconozco hoy.
Desarrollo profesional
«Del negocio a una forma propia de crear»
Mi recorrido no nace dentro de una sola industria. Nace de una inquietud más amplia: la necesidad de crear, emprender y construir algo propio.
Con los años fui desarrollando empresas, entendiendo cómo se mueve el negocio y aprendiendo a leer oportunidades, estructuras y sistemas. Más adelante, el sector inmobiliario me dio un terreno muy potente para crecer, aprender y ejecutar. Pero también fue el lugar donde entendí con más claridad hasta qué punto muchos proyectos habían dejado de tener alma.
Fue ahí donde empecé a cuestionar no solo cómo se hacían las cosas, sino desde dónde se estaban pensando. Y esa pregunta fue decisiva. Porque ya no me interesaba simplemente mejorar lo que ya existía: me interesaba crear algo distinto.
De esa evolución nace una manera mucho más autoral de entender la creación. Una manera en la que la visión, el detalle, la emoción, la artesanía, la estrategia y la ejecución dejan de funcionar como partes separadas y empiezan a formar parte de una misma lógica.

Lhotse Group

«Lhotse es una filosofía: construir una infraestructura propia que permita pensar con ambición»
Lhotse Group nace de una combinación poco común y, precisamente por eso, muy poderosa.
Por un lado, está mi manera de ver las cosas: una visión estratégica y creativa muy enfocada en el posicionamiento, en la construcción de valor y en la capacidad de imaginar estructuras distintas. Por otro, están mis socios, ingenieros de formación, con una forma de pensar marcada por la precisión, la lógica, la parte financiera, los procedimientos, los protocolos y la ingeniería de los sistemas.
Nunca lo he entendido como una suma de perfiles, sino como un equilibrio. Dos ingenieros y un visionario que encuentran una forma de complementarse para construir algo más sólido, más profundo y mucho más completo de lo que cada uno podría construir por separado.
Con el tiempo, Lhotse ha evolucionado hasta convertirse en una estructura cada vez más integrada, con capacidad para abordar de manera muy precisa el ciclo completo de la inversión, la creación de valor y la ejecución.
Más allá de las compañías que lo forman, lo que define a Lhotse es una filosofía: construir una infraestructura propia que permita pensar con ambición, operar con profundidad y sostener una visión en el tiempo sin depender constantemente de los límites del sistema.
Myttas
«Hemos creado una nueva categoría en el sector»
Myttas no nace para ocupar un espacio dentro de una categoría existente. Nace para abrir una nueva.
Es una marca construida desde la reivindicación de todo aquello que el mundo contemporáneo ha ido dejando atrás: la artesanía, la sensibilidad, la delicadeza, el oficio, la belleza de lo hecho a mano y el valor del tiempo cuando se pone al servicio de las cosas bien hechas.
Aunque una de sus primeras expresiones fue el arte habitable, Myttas no se limita a una sola disciplina. Hoy la entiendo como una marca con identidad propia, con una esencia muy definida y con una vocación cada vez más amplia, capaz de proyectarse en distintas verticales bajo una misma filosofía.
No me interesa hablar de Myttas desde la lógica convencional del lujo. Me interesa hablar de una marca que cuestiona esa palabra y la empuja hacia otro lugar. Un lugar donde el valor ya no está solo en lo visible, sino también en la intención, en la mano de quien hace, en la sensibilidad de los procesos y en la emoción que solo produce aquello que tiene alma.
En un mundo donde todo tiende a industrializarse, a acelerarse y a parecerse, Myttas representa justo lo contrario: una manera de crear más humana, más precisa, más sensible y mucho más conectada con el tiempo que exige hacer algo verdaderamente excepcional.

Arte habitable

«Me interesan espacios que inviten a sentir, a emocionarse»
El arte habitable nace de una pregunta muy simple: por qué los espacios en los que vivimos tienen que responder todos a la misma lógica.
Para mí, el arte habitable no consiste en colocar arte dentro de una vivienda. Consiste en que la propia vivienda sea la obra. En que materia, historia, intuición, artesanía, tecnología y emoción se encuentren para dar lugar a algo que no podría existir de otra manera.
No se trata de hacer espacios más llamativos. Se trata de crear lugares con identidad, con profundidad y con la capacidad de provocar una experiencia real en quien los vive.
Al final, lo que me interesa no es solo cómo se habita un espacio, sino cómo se siente, qué memoria deja y qué tipo de relación establece con quien entra en él.
Domorato
«Un laboratorio de ideas, diseño y ejecución»
Domorato nace como una consecuencia natural de Myttas.
Cuando entendí que ciertas ideas no podían ejecutarse desde las estructuras convencionales, sentí la necesidad de crear un lugar propio donde la visión y la ejecución pudieran hablar el mismo lenguaje.
Para mí, Domorato es un laboratorio creativo de diseño y ejecución. Un espacio donde reunimos a algunos de los mejores artesanos y especialistas de distintos lugares para devolver valor a lo hecho a mano, al detalle, al oficio y a una forma de construir mucho más precisa, más sensible y más humana.
No nace solo para ejecutar proyectos. Nace para hacer posible una manera de crear que, sin una estructura así, muchas veces quedaría reducida a una idea.

No me interesa repetir fórmulas.
Ni seguir una inercia.
Ni encajar dentro de una manera predefinida de hacer las cosas.
Me interesa crear desde la visión, desde la intuición, desde la sensibilidad y desde una exigencia radical con el resultado. Me interesa construir estructuras que permitan hacer realidad ideas que, de otro modo, se quedarían en el plano de lo imposible.
Al final, todo lo que hago responde a una misma intención: crear algo que merezca existir.